La Noche Estrellada de Van Gogh
La Noche Estrellada representa
el pueblo de Arles en una noche estrellada. A Van Gogh le gustaba
siempre estar en contacto directo con aquello que pintaba, con la
realidad natural, pero pensaba que incluso le iba a ser difícil pintar
un cielo nocturno. Decidió pintarlo en su estudio e ideó un sistema un
tanto extravagante: puso velas fijadas a su sombrero y de esta manera
consiguió la primera vista nocturna al aire libre de la historia. El
resultado es todo menos realista, pero su imaginación lo convirtió en
un acontecimiento cósmico: un cielo iluminado por cometas que giran
creando unos remolinos de luz y un pueblo de esta manera sumergido en
una atmósfera sobrenatural. Una línea de montañas cruza de lado a lado
el lienzo. Las pinceladas redondas de los astros aparecen de nuevo en
los árboles de la superficie y el largo tejado en punta del campanario
de la iglesia va en paralelo con el ciprés que aparece en primer plano.
En una de las cartas que Vincent escribe a su hermano Theo, le dice que
los cipreses son como grandes obeliscos. Durante la primavera del año
1889, Vicent utiliza la misma gama de colores: amarillo, azul y morado,
mostrando el estado de euforia en el que se encontraba el artista.
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